El Proyecto Hidroeléctrico de Boruca
Los
estudios relacionados con el proyecto se iniciaron desde la década
de los setenta. Según el Periódico La Nación del 21 de Mayo del
2000, las obras, valoradas en $1.500 millones, comenzarán a ejecutarse
a partir del año 2003 y siete años después la central entraría
en operaciones. Como el ICE no posee los recursos económicos para
financiar el proyecto, se buscarán alianzas estratégicas con grandes
empresas extranjeras, dentro del marco de la política de privatizaciones
del gobierno actual y de la política neoliberal predominante.
Según datos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE),
el proyecto Hidroeléctrico Gran Boruca comprende:
La energía producida por año sería de 5300 GWh, energía que no
se puede consumir en el país, sino que se exportaría a otros países
centroamericanos y hasta a México. Un proyecto alternativo, llamado
Bajo Boruca, comprendería solamente 60 km² y produciría la
mitad de la energía.
Por
tanto, ecologistas y otros grupos cuestionan el sentido del Proyecto
y el beneficio económico para Costa Rica y su gente, alegando
que los inversores extranjeros se llevarían la mayor parte de
las ganancias. Algunos afectados están esperando jugosas indemnizaciones
y buenas opciones de trabajo. Sin embargo, existe un documento
según el cual la población indígena, por falta de capacitación
técnica, no participaría en la construcción.
Este proyecto afectaría a siete reservas indígenas en el región,
por lo menos por los cambios climáticos, y inundaría por completo
el territorio de Rey Curré. Se tendrían que reubicar varios poblaciones
así como infraestructura (incluso 60 km de carretera Interamericana).